• Andrés Marroquín

¿Cómo seguir vendiendo durante la pandemia?

Para VILIV, la plataforma que acompaña a los empresarios para que alcancen todo su potencial, la cuestión va mucho más allá de digitalizar o un negocio o no.


Según el Banco Mundial, en 2020, el PIB mundial se contrajo en un 4% a nivel global. La cifra de un solo dígito es insuficiente para sintetizar el vaivén de cambios e imprevistos a los que se tuvieron que enfrentar comercios locales e internacionales durante el año de la pandemia.


Las empresas colombianas tuvieron que sortear continuos cierres y aperturas de los mercados, que fluctuaron en la medida en la que el ritmo de contagio de COVID-19 ganaba o perdía ritmo.




En Colombia, por ejemplo, durante el año pasado se registró una caída en bienes semidurables (como la ropa) de un 38.8%, mientras que los bienes durables (como los vehículos) se redujeron en un 29.9%. Sin embargo, durante el mismo periodo de tiempo, las ventas a través de comercio electrónico en el país ascendieron un 30.6%.


Parecía entonces que el camino del comercio en línea sería definitivo (durante el segundo trimestre, las ventas digitales alcanzaron su mayor pico de crecimiento), pero en la medida en la que las ciudades abrieron sus comercios, algunos usuarios volvieron a las tiendas físicas.


¿Cómo usar lo aprendido durante el primer año de la pandemia para vender en 2021? Para VILIV, la plataforma que acompaña a los empresarios para que alcancen todo su potencial, la cuestión va mucho más allá de digitalizar o un negocio o no.


“En VILIV creemos que el debate sobre digitalizar o no una empresa quedó en el pasado. Durante la pandemia nos quedó claro que es esencial para cualquier negocio tener una presencia digital que le permita llegar a públicos digitales. Sin embargo, también es importante pensar en la omnicanalidad de nuestros negocios, es decir: en cómo aprovechamos la data que nos ofrece el mundo digital y los canales que ya tenemos para crear ofertas de valor personalizadas, que conquisten nuevos clientes y fidelicen los actuales”, afirma Andrés Villegas, CEO de VILIV.


Para el equipo de VILIV, lo que ocurrió el año pasado puede servir como carta de navegación para lograr ventas en 2021.


Algunas lecciones que se pueden implementar

Tenga al día su canal presencial pero también el digital

Durante 2020, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico registró un aumento de ventas digitales en los momentos de mayor cierre de negocios en el país, y luego, una disminución de ventas digitales, cuando los comercios físicos se abrieron. Con la pandemia lejos de terminar, y con otros posibles cierres a futuro se hace relevante que los empresarios tengan ambos canales a punto.


“Pensando en los negocios que aún no han podido dar el salto hacia lo digital, VILIV cuenta con una oferta de servicios enfocada en acompañar guiar y garantizar procesos de digitalización de empresas. Cada vez que una ciudad cierra, el comercio electrónico crece y en tiempos de cambio constante es importante tener todas las herramientas al día”, comenta Villegas.


Revise a qué sector pertenece su empresa y súmese a la tendencia

Durante 2020, nuevos sectores de la economía se sumaron a las compras digitales: alimentos, salud, moda, ocio y electrodomésticos contribuyeron al crecimiento del comercio digital en Colombia.


“Aunque todas las tiendas se abrieran mañana, muchos de esos nuevos usuarios que compraron en línea durante la pandemia, seguirán haciéndolo. Las cosas no volverán a ser como antes”, añade Villegas.


En adición, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) prevé que sectores como la moda, los alimentos y el cuidado personal seguirán creciendo en transacciones digitales. Si su empresa pertenece a alguno de estos sectores y usted aún no cuenta con una solución digital adecuada es momento de arreglar las cosas.


Piense en el usuario, más que en el canal

Una de las ventajas más importantes que ofrece la data en el mundo digital es que le permite al empresario conocer mejor a sus clientes.


Es en ese sentido que las empresas ya no hablan de ser digitales o físicas, sino de la omnicanalidad: es decir, de utilizar todas sus herramientas para conocer a su cliente, adaptarse a sus hábitos de compra y establecer una relación empresa–cliente fructífera para ambas partes.